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Etapa por venir (una lectura entre otras)

La nueva Jerusalén, el río y el árbol de la vida (Ap 21:9–22:5)

La nueva Jerusalén, sus doce puertas, el río de agua de vida y el árbol de la vida (Ap 21:9–22:5), visión de artista del Beato de Facundo (1047). Escena anunciada, no ocurrida.
Visión de artista La nueva Jerusalén, sus doce puertas, el río de agua de vida y el árbol de la vida (Ap 21:9–22:5), visión de artista del Beato de Facundo (1047). Escena anunciada, no ocurrida. — Facundus, para Fernando I y la reina Sancha — Beato de Facundo (Biblioteca Nacional, Madrid), 1047, Wikimedia Commons · Domaine public

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Principal objeción (en francés por ahora)

Lecture alternative : Ap 21:9–22:5 reviendrait en arrière pour décrire la Jérusalem du millénium — les rois de la terre y apportent leur gloire (Ap 21:24-26), et les feuilles servent « à la guérison des nations » (Ap 22:2), ce qui supposerait encore des nations à guérir. Lecture retenue par la relation expands : même ville qu’en Ap 21:2, la formule étant identique (Ap 21:2 et 21:10).

El texto (Reina-Valera 1909)

Y vino á mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero. Y llevóme en Espíritu á un grande y alto monte, y me mostró la grande ciudad santa de Jerusalem, que descendía del cielo de Dios, Teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante á una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal. Y tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres escritos, que son [los] de las doce tribus de los hijos de Israel. Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al mediodía tres puertas; al poniente tres puer…

Ap 21:9-27

DESPUÉS me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. Y verán su cara; y su nombre [estará] en sus frentes. Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás.

Ap 22:1-5